19 de enero de 2008

Canción del neurasténico

La sabia naturaleza
me dio un cerebro tan malo,
que yo sospecho, en verdad,
que hizo la compra en el Rastro.
Es un órgano irritable,
caprichoso y casquivano,
con extrañas fantasías
y vapores y arrebatos.
Tiene caras diferentes,
como el antiguo dios Jano:
tan pronto crepuscular,
débil, triste y aplanado
como eufórico y alegre,
optimista y arbitrario.

Los médicos me preguntan
pueriles detalles vanos,
y yo les contesto en broma,
porque ya me van cargando.
Después quieren definirme
con nombres estrafalarios
-supongo que es por lucirse
o para pasar el rato.
Que uno se cure o se muera
no es problema de cuidado,
la cuestión es aclarar
si mi interesante caso
se halla en el primer capítulo
o contenido en el cuarto
de un libro de medicina
de un autor inglés o galo.
Esto a mí se me figura
que es buscar tres pies al gato,
y yo, como buen felino,
estoy un poco escaldado.

Ahora que mi enfermedad
no me produce quebranto,
la considero con sorna,
pues ya no me causa enfado,
y cuando me siento joven,
y cuando me siento anciano,
cuando charlo en jovencito
o pienso en octogenario,
cuando temo los augurios
y me ocasionan espanto,
cuando creo en los espíritus
o soy incrédulo nato,
me divierto con las sombras
que me va dando el gastado
cerebro que llevo dentro,
que es un género de saldo,
procedente de algún otro
que lo estropeó al usarlo.

Pío Baroja

Canción de los artríticos

CANCIÓN DE LOS ARTRÍTICOS

Somos la flor y nata
de los artríticos,
somos la quinta esencia
de los nefríticos;
tenemos casi siempre
hipertensión
y una vaga hipertrofia
del corazón.

Nuestra elegancia es cosa
bien manifiesta,
nuestra presencia nunca
es muy molesta.
Somos unos Petronios
de alta tensión,
más fervientes del plato
que de Platón.

No pueden compararse
con los artríticos
los gafos ulcerosos
o sifilíticos.
Somos productos natos
de selección,
que marchan por la vida
con distinción.

Nos lleva suavemente
nuestro organismo
a la gota, a la artritis
y al reumatismo,
y nos mete, por último,
de un empujón,
en el coma, que es signo
de conclusión.

Somos la flor y nata
de los artríticos,
somos la quinta esencia
de los nefríticos;
tenemos casi siempre
hipertensión
y una vaga hipertrofia
del corazón.

Pío Baroja y Nessi. (1872-1956)

Un Papa del siglo XV

Manchó con lla pasión de lo terreno
la santa albura del Pastor Divino
y fue el poder papal, bajo su sino,
más que canto de amor, fúnebre treno.

La Sacra Forma en impureza y cieno
arrojó por sus manos el destino,
y de la Cristiandad purpúreo vino,
sangre del Hijo, convirtió en veneno.

Para Cristo su nombre fue una injuria;
para la Humanidad, firme peñasco
en que estrelló su queja atribulada.

Y si en paz héroe fue de la lujuria,
en guerra transformo la tiara en casco
y el báculo blandió como una espada.

Enrique de Mesa (1878-1929)

Un hidalgo

Ufano de su talle y su persona,
con la altivez de un rey en el semblante,
aunque rotas quizás, viste arrogante
sus calzas, su ropilla y su valona.

Cuida más que su hacienda su tizona,
sueña con empresas que olvida en un instante.
Reza con devoción, peca bastante
y en lugar de callarlo lo pregona.

Intentó por su dama una quimera
y le mataron sin soltar la espada.
Sólo quiso al morir que se le hiciera,

si algo quedó en su bolsa malgastada,
una tumba de rey, donde dijera:
“Nació para ser mucho… y no fue nada”

(Enrique López Alarcón)

Al Todopoderoso

¿En dónde estás, Señor, que tu presencia
no se muestra a la faz del descreído
que, sin temor a Ti, cual forajido,
despoja, viola y mata sin conciencia?...

¿Dónde están tu justicia y providencia
que no amparan al pobre, al oprimido,
y del rey, del magnate y del valido
consientes la feroz concupiscencia?...

¿No somos, ante Ti, todos hermanos?
Si lo somos, ¿por qué no ser iguales,
En la vida lo mismo que en la muerte?...

¡Mientras existan siervos y tiranos
y en la Tierra consientas tantos males,
no acabaré, Señor, de comprenderte!...

Soy español

Luzco del mundo en la gentil pavana,
sobre el recio tahalí de mi tizona,
una cruz escarlata, que pregona
mi abolengo de estirpe castellana.

Llevo a los hombros ferreruelo grana
guío el mostacho a la usanza borgoñona
y mi blanca gorguera se almidona
bajo mi crespa cabellera grana.

Tengo cien lanzas combatiendo en Flandes,
mil siervos en las faldas de los Andes,
calderas y pendón, horca y chuchillo,

un condado en la tierra montañesa,
un fraile, confesor de la condesa,
cien lebreles, diez pajes y un castillo.

Enrique López Alarcón nació en Málaga ( 1891 )

Hospital de leprosos

Hospital de San Juan de Dios, triste edificio,
que albergas en tus muros la carne corrompida,
yo he sentido mi cuerpo tatuado en el suplicio
de tus curas crueles en nombre de la vida.

Como un sudario negro la tragedia en ti flota,
y rechinan los males lo mismo que cerrojos;
umbral de fosa llena de vidas en derrota,
en donde a los gusanos se anticipan los piojo

Las pétreas hermanitas, salmodiando oraciones,
en silencio atraviesan los largos pabellones
y con una sonrisa de cansancio o de unción

consuelan al enfermo resignado, que siente
el fuego de la Vida en la carne doliente
y el frío de Muerte dentro del corazón.

BUSCARINI, ARMANDO
Madrid, 1.892 - 1.965

18 de enero de 2008

El árabe y el camello

El potente camello
perdió en la esclavitud su bizarría;
el árabe, su dueño, especulando
en su docilidad, le tiraniza
y carga atroz le impone
cuando ve que le dobla la rodilla.

¡Desdichados los pueblos
que su bravura y dignidad abdican!
Cuanto más se prosternan
y al despotismo su cerviz humillan,
mayores cargas sufren,
más crueles tiranías.


Felipe Jacinto Sala

11 de enero de 2008

Amor constante más allá de la muerte

Cerrar podrá mis ojos la postrera

sombra que me llevare el blanco día

y podrá desatar esta alma mía

hora a su afán ansioso lisonjera;



mas no, de esotra parte en la ribera,

dejará la memoria en donde ardía:

nadar sabe mi llama l'agua fría

y perder el respeto a ley severa.



Alma a quien todo un dios prisión ha sido,

venas que humor a tanto fuego han dado,

medulas que han gloriosamente ardido



su cuerpo dejará, no su cuidado;

serán ceniza, más tendrá sentido;

polvo serán, mas polvo enamorado.



Francisco de Quevedo

16 de diciembre de 2007

Citas favoritas

La abnegación no tiene todo su valor sino cuando es ignorada o no hay testigos para aplaudirla
F. Garnier

Si no hubiera malas gentes no habría buenos abogados
Dickens

Ganar en proceso es adquirir una gallina y perder una vaca
Proverbio chino

Los abogados, como el pan, son mejores cuando jóvenes y nuevos; y los médicoa, como el vino, cuando viejos
Fuller

No hay absurdo que no haya sido apoyado por algún filósofo
Cicerón

Nos aburrimos porque nos divertimos demasiado
Lamotte

Mejor gastarse que enmohecerse
Cumberland

Los cielos nunca ayudan al hombre que no quiere actuar
Ramiro de Maeztu

Es más difícil hacer durar la admiración que provocarla
Santal Dubay

¡Oh lisonjas, cuántas veces
juzgas que a tu dueño halagas,
y es tu dueño a quien ofendes!
Calderón

¿Quieres perder a tu enemigo? Adúlale
Swift

No hay hombre más desdichado que el que nunca probó la adversidad
Demetrio

Sólo erl infortunio puede convertir un corazón de roca en un corazón humano
Fenelón

Dios castiga a aquellos a quienes ama
Biblia

No hay cosa más odiosa a los hombres mediocres que las agudezas de los ingeniosos; ahí está en estos tiempos, la fuente de los odios
Dickens

En dos ocasiones no debería jugar el hombre: cuando no tiene dinero y cuando lo tiene
Mark Twain

El destino baraja, y nosotros jugamos
Schopenhauer

Yo diría, con Lorenzo de Médicis, que quienes no esperan otra vida están muertos también para la presente
Eckermann

¿Qué le aprovecha al hombre ganar todo el mundo si pierde su alma? ¿O qué podrá dar el hombre a cambio de su alma?
Mateo

La mayoría de las gentes triunfaría en las cosas pequeñas si no estuviera hostigada por grandes ambiciones
Longfellow

El amigo fiel es un resguardo poderoso; quien lo tiene, tiene un tesoro
Eclesiastés

El verdadero amigo es aquel con el que nunca tenemos nada que decirnos. Así satisface, al mismo tiempo, nuestra insociabilidad y nuestra necesidad de compañía
Bernard

El medio mejor de conservar vuestros amigos es no deberles nada y no prestarles nada
Kock

Es amigo mío aquel que me socorre, no el que me compadece
Fuller

Cuando la pobreza entra por la puerta, el amor se escapa saltando por la ventana
Fuller

La volubilidad de la mujer que yo amo sólo puede compararse a la infernal constancia de las mujeres que me aman
G.S. Shaw

Pocas personas hay que no se avergüencen de haberse amado cuando ya no se aman
La Rochefoucald

Triste es llegar a una edad en que todas las mujeres agradan y no es posible agradar a ninguna
Palacio Valdés

A los hombres se les valora no por lo que son, sino por lo que parecen
Litton

Los astutos vencen siempre en el primer momento y suelen ser vencidos antes del fin
G. Papini

Es muy raro que una asamblea razone; se apasionan com demasiada rapidez
Napoleón

De altos espíritus es aspirar a las cosas altas
Ana C. Mowat

El ateismo es el resultado de la ignorancia y del orgullo; de mucho sensualismo y poca razón; de bien comer y mal vivir
Collier

La multitud, cuando ejerce la autoridad, es más cruel aún que los tiranos de Oriente
Sócrates

¿Qué es la avaricia? Es un continuo vivir en la pobreza por miedo a ser pobre
San Bernardo

Socorrer al caído es acción digna de reyes
Ovidio

Si teniendo ocasión no la aprovechas, por demás la esperas después de pasada
Salustio

La hermosura que se acompaña con la honestidad es hermosura, y la que no, no es más que un buen parecer
Cervantes

La hermosura ha nacido para triunfar hasta de la estupidez
Sarmiento

Hay una cosa que os guardará de las seducciones y de las tentaciones mejor que las más sabias máximas; una buena biblioteca
Levallois

El primero y más difícil problema que un bibliófilo debe resolver es éste: formar una excelente biblioteca con cuantos menos libros sea posible
Mouravit

Sed bueno y dejad el resto al Cielo
Combe

La biografía es la única y verdadera historia
Carlyle

Una vida bien escrita es casi tan rara como una vida bien vivida
Carlyle

Cuando leas una biografía, ten presente que la verdad nunca es publicable
G.B. Shaw

La confianza en la bondad ajena es testimonio no pequeño de la propia bondad
Montaigne

No es hombre de bien aquel de quien no maldice algún bribón
Tamayo y Baus

Mientras más digas, menos recordarán; mientras menos palabras, mayor cosecha
Fenelón

Despacio que estamos deprisa
Napoleón

Aunque seas tan casto como el hielo y tan puro como la nieve, no escaparás a la calumnia
Shakespeare

Hablan ¿Qué hablan? ¡Que hablen!
Shaw

Es a menudo más convenente disimular un insulto que vengarlo

Tanto da hablar bien del malvado como hablar mal del bueno
Vinci

El que chismorrea contigo de los defectos ajenos, chismorrea con otros de los tuyos
Diderot

Omnia munda mundis
San Pablo

La casualidad es uno de los nombres de la Providencia
Chamfort

Son celos cierto temor
tan delgado y tan sutil,
que si no fuera tan vil,
pudiera llamarse amor
Lope de Vega

La ciencia que niega la fe es tan irracional como la fe que niega la ciencia
Levy

La ciencia está hecha de dos partes: primera, saber que se sabe lo que se sabe; segunda, saber que no se sabe lo que no se sabe
Jean Pervin

No hay cosa que dé tanto placer a un escritor como ver sus obras citadas con respeto por otros doctos autores
Franklin

Unos tienen comida y no tienen apetito; otros tienen apetito y no tienen comida. Yo tengo ambos. ¡Loado sea Dios!
Cromwell

El rico come, el pobre se alimenta
Quevedo

El que va acompañado de una mujer hermosa, sabe que los amigos hallados en la calle tienen siempre más cosas que decir que cuando vamos solos
Poncela

Este es el castigo más importante del culpable: nunca ser absuelto en el tribunal de su propia conciencia
Juvenal

La más grave falta es no tener conciencia de ninguna
Einstein

Todos quieren poseer conocimientos; pero pocos están dispuestos a pagar su precio
Juvenal

Si sale, sale. Si no sale, hay que volver a empezar. Todo lo demás son fantasias
Manet

Pero la abeja, que ignora estas verdades científicas, se lanza a volar, y no tan solo vuela, sino que fabrica su poco de miel todos los días
G.B. Shaw

Estar contentos con poco es difícil, con mucho, es imposible
Ebner

El hábito de conversar con gentes de ingenio superior al vuestro, en vez de elevaros, os deprime
Lamb

Las mujeres hablan más porque piensan menos
Poncela

Yo vi del polvo levantarse audaces,
a dominar y perecer, tiranos;
atropellarse efímeras las leyes
y llamarse virtudes los delitos.
Moratín.