21 de enero de 2008

Ven, muerte, tan escondida

Ven, muerte, tan escondida
que no te sienta comigo,
porqu’el gozo de contigo
no me torne a dar la vida.

Ven como rayo que hiere,
que hasta que ha herido
no se siente su ruido
por mejor hirir do quiere.

Assí sea tu venida;
si no desde aquí me obligo
qu’el gozo que havré contigo
me dará de nuevo vida.

Comendador Escrivá

1 comentario:

emilia dijo...

Pero, pibe, hay otra versión muchísimo mejor:

Ven, muerte, tan bulliciosa
que yo te sienta venir
y así, oyéndote venir,
pondré pies en polvorosa.

(Saludos desde la Argentina.)